Una vendimia excepcionalmente temprana deja una uva de gran calidad

La vendimia de 2026 ha estado marcada por su carácter excepcionalmente temprano. Los trabajos comenzaron el 2 de septiembre con la recogida de la uva destinada a rosados y, prácticamente de forma seguida, continuaron con la vendimia de las variedades destinadas a tintos. La campaña concluyó el 18 de septiembre, en un periodo mucho más corto de lo habitual.

A pesar de las altas temperaturas y la sequía registradas durante los meses de verano, la uva ha llegado a bodega en perfecto estado sanitario, sin presencia de enfermedades y con un punto de maduración óptimo.
Las condiciones meteorológicas han acelerado la maduración de la uva, dando lugar a una vendimia más temprana de lo habitual. El calor y la falta de agua también han provocado que las bayas presenten un tamaño menor al registrado en años anteriores, aunque esta circunstancia no ha repercutido negativamente en la calidad de la cosecha.
Los primeros análisis y la valoración de la uva recogida apuntan a una añada de gran potencial, especialmente para la elaboración de vinos destinados a la guarda. La concentración y el equilibrio alcanzados permiten mirar con optimismo a los vinos de 2026, una campaña que podría quedar marcada por su calidad y capacidad de evolución en botella.
En definitiva, 2026 se presenta como una añada singular: temprana, sana y de gran calidad, en la que las condiciones de calor y sequía han reducido el tamaño de las bayas, pero han contribuido a obtener una materia prima con excelentes perspectivas para la elaboración de grandes vinos de guarda.